/** * */ Dios Dame La Serenidad De Aceptar Las Cosas Que No Puedo Cambiar - Revista de la energía

Dios Dame La Serenidad De Aceptar Las Cosas Que No Puedo Cambiar

Algo que, como es natural, es considerablemente más fácil de decir que de efectuar. Necesita una enorme práctica del mindfulness, o plena conciencia. A esas barreras que nos autoimponemos que no nos dejan gozar de la vida, que no nos dejan respirar, saltar, querer, vivir al fin y al cabo.

La oración también se ha atribuido falsamente a una variedad de otros autores. El valor o la valentía no comprometen sepa de temor, sino más bien al revés, puesto que el valor es la aptitud para realizar lo que tienes que hacer a pesar de tener temor. Es comprender que hay que llevarlo a cabo y armarse de la estrategia y las herramientas primordiales para seguir. Naturalmente es clave asimilar ya que ese temor que está ahí, es un aliado para ti en el momento de tener ese valor para atreverse a cambiar lo que quieres cambiar.

La Oración De La Tranquilidad En Su Forma Completa:

Y sabiduría para reconocer la diferencia, esencialmente ver esa diferencia entre hechos e interpretaciones, entre fenómenos y explicaciones. No saber detectar estas diferencias son, en parte, las causantes de parte de nuestro sufrimiento y es lo único que puedo modificar. No podía supervisar a los ladrones de Roma, ni ofrecer marcha atrás y mudar lo que había sucedido. Sin embargo, sí que podía admitir lo que había pasado y archivarlo como referencia para el futuro, concentrándome en su sitio en pasármelo bien a lo largo del resto de mi estancia. Por la noche me reuní con mis amigos y les conté lo que había pasado, y procedí a gozar de la película, la cena, y la charla.

Por ejemplo, llegar tarde a un lugar y no sólo no avisar, sino dedicar unos minutos a argumentar pues llegaste tarde es absurdo, y esto sí que tenemos la posibilidad de cambiarlo. Algo que, como es natural, es mucho más fácil de decir que de hacer. Requiere una enorme práctica del mindfulness, o plena conciencia. Pero puedo asegurar por experiencia propia que marcha.

Pedir debe de ser de una manera concreta, pues nuestro cerebro no entiende de pedidos equívocos o inespecíficos. De esta manera no tenemos la posibilidad de pedir por servirnos de un ejemplo una trabajo, una pareja, ser feliz o tener amigos. Cuanto mucho más especifico mejor, pues es la única forma de que nuestro sistema activador reticular se ponga “manos a la obra” en busca de ver, oír y sentir los momentos oportunos para acercarnos a esto que nos encontramos pidiendo.

Mientras que mi atención se encontraba puesta en él, su compinche había metido la mano en mi bolsillo delantero izquierdo, había cogido mi cartera, y salía del vagón, seguido inmediatamente por su cómplice. Las puertas se cerraron, el metro arrancó, y yo me vi sin dinero, sin carnet de conducir, y teniendo que anular y regresar a solicitar varias tarjetas de crédito. La gente somos los primordiales boicoteadores de nosotros y es bueno pararse a meditar qué necesito mudar, tanto en cosas que debo integrar, como en cosas que debo eliminar porque me molestan. Pongamos que andas preparando tu currículo para un posible ascenso en el trabajo.

Serenidad, Valor Y Sabiduría

Si tu misión es conseguir esa promoción, podrías llevarte un chasco. No hay garantía de que lo consigas, por el hecho de que el resultado no está bajo tu control. El sentimiento de trasfondo de esta plegaria es antiquísimo, y ahora aparecía en manuscritos budistas del siglo VIII, tal como en la filosofía judía del siglo XI.

La versión más vieja que recuerdo, no obstante, es la del filósofo estoico Epicteto. Activo en la Roma del siglo II, y después en Nicópolis, en el oeste de Grecia, Epicteto afirmaba que somos responsables de ciertas cosas, pero que hay otras de las que no se nos puede realizar causantes. No va a tener un solo rival, absolutamente nadie va a poder herirle y será inmune a cualquier tipo de daño. Es extraño que esta película no haya gozado de sobra popularidad.

Mi  Serenidad  Depende De Aceptar  Lo  Que  No  Puedo  Mudar

Por suerte encontré esta joya casi por al azar. Es una película que deberíamos recomendar a casi todo el planeta. Antes de comenzar a entrenar el estoicismo, esto me habría supuesto una mala experiencia, y no hubiera reaccionado bien. Este mal humor habría continuado el resto de la noche. Más aún, el trauma del episodio, aun y tratándose de un ataque suave, me habría durado días, y habría alternado de manera destructora entre la furia y el lamento. Aprende a saborear mucho más las cosas que no vas a poder cambiar y a saborear los cambios, deseándolos y disfrutándolos.

Niebuhr utilizó extensamente múltiples versiones de la oración en sus sermones ahora en 1934. Fue una parte de Alcohólicos Anónimos desde entonces y asimismo se ha utilizado en otros programas de doce pasos . “Nunca habíamos visto tanto AA en tan pocas expresiones”, apuntó Wilson. En su edición de enero de 1950, Grapevine, The International Journal of Alcohólicos Anónimos , identificó a Niebuhr como el creador (págs. 6–7), de la misma el sitio de AA. Esta hermosa oración fue escrita por el teólogo y politólogo estadounidense Reinhold Niebuhr en mil novecientos 40 y tres. Las expresiones tienen un término particular para esos que están “intentando localizar paz” en tiempos de agitación, desesperación o indecisión en sus vidas.

Pero algo que caracteriza a las personas sabias es la aceptación de que las cosas no siempre van como queremos. En ese caso, lo mejor es agarrar los trozos, y proseguir hacia adelante. Y su efectividad no se limita a las pequeñas inconveniencias de la vida, como el episodio que os acabo de describir. James Stockdale, conduzco de caza en la guerra de Vietnam, fue derribado y pasó siete años y medio en la cárcel de Hoa Lo, donde fue torturado y con frecuencia recluído en una celda de aislamiento. Agradece a Epicteto el haber sobrevivido a esa muy, muy dura experiencia, al haber aplicado inmediatamente la dicotomía del control a su situación extrema como cautivo.

Para mí, representa una cuestión atemporal, ese problema al que nos enfrentamos todos en algún instante de nuestra vida. A esas barreras que nos autoimponemos que no nos dejan gozar de la vida, que no nos dejan respirar, saltar, amar, vivir en definitiva. Charla de madurez, de enfrentar responsabilidades, de nuevos desafíos que no conocíamos en la infancia, de como la vida no es tan bonita una vez que hemos crecido. Todos nos hemos sentido desorientados en algún momento en esta vida. Dios, dame la tranquilidad de admitir las cosas que no puedo mudar; valor para alterar las cosas que puedo y sabiduría para admitir la diferencia..